: Eclo 27,5-8
El horno prueba los vasos del alfarero,
la prueba del hombre es su conversación.
El fruto revela el cultivo de un árbol,
y la palabra del hombre descubre su corazón.
Antes de oírlo hablar no alabes a nadie,
porque ahí es donde se prueba un hombre.
Si buscas lo que es justo, lo encontrarás,
y será para ti como túnica de gloria.
: Sal 92,2-3.13-16
¡Qué bueno es dar gracias al Señor,
y cantar en tu honor, Altísimo!
Publicar tu amor por la mañana,
y tu fidelidad en las vigilias de la noche.
El justo florecerá como una palmera,
se alzará como cedro del Líbano.
Plantados en la casa del Señor,
crecerán en el santuario de nuestro Dios.
Aún en la vejez seguirán dando fruto,
conservarán su verdor y lozanía,
para anunciar cuán recto es el Señor,
mi roca, en quien no hay engaño.
: 1 Cor 15,54-58
Y cuando este ser corruptible se vista de incorruptibilidad y este ser mortal se vista de inmortalidad, entonces se cumplirá lo que dice la Escritura: La muerte ha sido vencida. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón? El aguijón de la muerte es el pecado, y el pecado ha desplegado su fuerza con ocasión de la ley.
Pero nosotros hemos de dar gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por tanto, hermanos míos queridos, manteneos firmes e inconmovibles; trabajad sin descanso en la obra del Señor, sabiendo que el Señor no dejará sin recompensa vuestra fatiga.
: Lc 6,39-45
Les puso también este ejemplo:
-¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo? El discípulo no es más que su maestro, pero el discípulo bien formado será como su maestro. ¿Cómo es que ves la mota en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que hay en el tuyo? ¿Y cómo puedes decir a tu hermano: «Hermano, deja que te saque la mota que tienes en el ojo», cuando no ves la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás bien para sacar la mota del ojo de tu hermano.
No hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno. Cada árbol se conoce por sus frutos. Porque de los espinos no se recogen higos, ni de las zarzas se vendimian racimos. El hombre bueno saca el bien del buen tesoro de su corazón, y el malo de su mal corazón saca lo malo. Porque de la abundancia del corazón habla su boca.