Primera lectura: 1 Jn 5,5-6.8-13

¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
Este es el que vino por agua y sangre, Jesucristo; no por agua únicamente, sino por agua y sangre; y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. Porque tres son los que dan testimonio: el Espíritu, el agua y la sangre, y los tres están de acuerdo. Si aceptamos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios. Y Dios ha dado testimonio acerca de su Hijo. Si uno cree en el Hijo de Dios, tiene ya el testimonio de Dios. Si uno no cree a Dios, lo hace mentiroso, porque no cree en el testimonio que Dios ha dado de su Hijo. Ahora bien, el testimonio consiste en que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. Quien tiene al Hijo, tiene la vida; quien no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida. Os he escrito estas cosas a vosotros que creéis en el Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis la vida eterna.

Salmo responsorial: Sal 147,12-15.19-20

¡Glorifica al Señor, Jerusalén, alaba a tu Dios, Sión!
Que él refuerza los cerrojos de tus puertas,
y bendice a tus hijos en medio de ti;
mantiene la paz en tus fronteras,
y te sacia con flor de harina.
El envía a la tierra su palabra,
veloz va corriendo su mensaje.
Reveló su palabra a Jacob,
sus leyes y decretos a Israel.
¡Con ningún pueblo actuó así,
ni les dio a conocer sus decretos!

Evangelio: Lc 5,12-16

Estaba Jesús en un pueblo donde había un hombre cubierto de lepra. Este, al ver a Jesús, cayó rostro en tierra y le suplicaba:
–Señor, si quieres, puedes limpiarme.
Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo:
–Quiero; queda limpio.
Y en el acto desapareció de él la lepra. Jesús ordenó que no se lo dijera a nadie. Le dijo:
–Anda, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda por tu purificación, como mandó Moisés, para que les conste a ellos.
Su fama se extendía cada vez más y se congregaban grandes muchedumbres para oírle y para que los curase de sus enfermedades. Pero él se retiraba a lugares solitarios para orar.