Primera lectura: Hch 19,1-8
Y les dijo:
-Estaba escrito que el Mesías tenía que morir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se anunciaría a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén, la conversión y el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de estas cosas. Por mi parte, les voy a enviar el don prometido por mi Padre. Ustedes quédense en la ciudad hasta que sean revestidos de la fuerza que viene de lo alto.
Después los llevó fuera de la ciudad hasta un lugar cercano a Betania y, alzando las manos, los bendijo. Y mientras los bendecía se separó de ellos y fue llevado al cielo. Ellos, después de postrarse ante él, regresaron a Jerusalén con gran alegría. Y estaban continuamente en el templo bendiciendo a Dios.
Salmo responsorial: Sal 67,2-7
Se levanta Dios y sus enemigos se dispersan,
huyen de su presencia quienes lo odian,
desaparecen como desaparece el humo;
como se derrite la cera ante el fuego,
así perecen los malvados ante Dios.
En cambio los justos se alegran en la presencia de Dios,
saltan de gozo y se llenan de alegría.
Canten a Dios, celebren su nombre,
emparejen el camino al que cabalga sobre las nubes,
su nombre es el Señor, alégrense en su presencia.
Padre de los huérfanos y defensor de las viudas,
ese es Dios en su morada santa.
Dios procura un hogar a los indefensos;
libera a los cautivos dándoles prosperidad,
mientras los rebeldes habitan en tierra árida.
Evangelio: Jn 16,29-33
Entonces los discípulos le dijeron:
-Cierto, ahora hablas claramente sin usar comparaciones. Ahora estamos seguros de que lo sabes todo y que no es necesario que nadie te pregunte; por eso creemos que saliste de Dios.
Jesús les contestó:
-¿Ahora creen? Pues miren, se acerca la hora, mejor dicho, ha llegado ya, en la que cada uno de ustedes se irá a lo suyo y a mí me dejarán solo. Aunque yo no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Les he dicho todo esto, para que puedan encontrar la paz en su unión conmigo. En el mundo encontrarán dificultades y tendrán que sufrir, pero tengan ánimo, yo he vencido al mundo.