Lectura
del día: 12 de Abril de 2026
Todos ellos perseveraban en la enseñanza de los apóstoles y en la unión fraterna, en la fracción del pan y en las oraciones. Todos estaban impresionados, porque eran muchos los prodigios y señales realizados por los apóstoles. Todos los creyentes vivían unidos y lo tenían todo en común. Vendían sus posesiones y haciendas y las distribuían entre todos, según las necesidades de cada uno. Unánimes y constantes, acudían diariamente al templo, partían el pan en las casas y compartían los alimentos con alegría y sencillez de corazón; alababan a Dios y se ganaban el favor de todo el pueblo. Por su parte, el Señor agregaba cada día los que se iban salvando al grupo de los creyentes.
Diga el pueblo de Israel: es eterno su amor.
Diga la estirpe de Aarón: es eterno su amor.
Digan los que honran al Señor: es eterno su amor.
La piedra que rechazaron los constructores
se ha convertido en piedra angular;
Esto es obra del Señor y es realmente admirable.
Este es el día en que actuó el Señor,
hagamos fiesta y alegrémonos en él.
Señor, danos la salvación; Señor, danos prosperidad.
¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
Desde la casa del Señor os bendecimos.
El Señor es Dios, él nos ilumina.
Iniciad la procesión con ramos hasta el altar.
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por su gran misericordia, a través de la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha hecho renacer para una esperanza viva, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarchitable. Una herencia reservada en los cielos para vosotros, a quienes el poder de Dios guarda mediante la fe para una salvación que ha de manifestarse en el momento final. Por ello vivís alegres, aunque un poco afligidos ahora, es cierto, a causa de tantas pruebas. Pero así la autenticidad de vuestra fe ?más valiosa que el oro, que es caduco aunque sea acrisolado por el fuego? será motivo de alabanza, gloria y honor el día en que se manifieste Jesucristo. Todavía no lo habéis visto, pero lo amáis; sin verlo creéis en él, y os alegráis con un gozo inefable y radiante; así alcanzaréis vuestra salvación, que es el objetivo de la fe.
Aquel mismo domingo, por la tarde, estaban reunidos los discípulos en una casa con las puertas bien cerradas, por miedo a los judíos. Jesús se presentó en medio de ellos y les dijo:
?La paz esté con vosotros.
Y les mostró las manos y el costado. Los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús les dijo de nuevo:
?La paz esté con vosotros.
Y añadió:
?Como el Padre me envió a mí, así os envío yo a vosotros.
Sopló sobre ellos y les dijo:
?Recibid el Espíritu Santo. A quienes les perdonéis los pecados, Dios se los perdonará; y a quienes se los retengáis, Dios se los retendrá.
Tomás, uno del grupo de los doce, a quien llamaban «El Mellizo», no estaba con ellos cuando se les apareció Jesús. Le dijeron, pues, los demás discípulos:
?Hemos visto al Señor.
Tomás les contestó:
?Si no veo las señales dejadas en sus manos por los clavos y meto mi dedo en ellas, si no meto mi mano en la herida abierta en su costado, no lo creeré.
Ocho días después, se hallaban de nuevo reunidos en casa todos los discípulos de Jesús. Estaba también Tomás. Aunque las puertas estaban cerradas, Jesús se presentó en medio de ellos y les dijo:
?La paz esté con vosotros.
Después dijo a Tomás:
?Acerca tu dedo y comprueba mis manos; acerca tu mano y métela en mi costado. Y no seas incrédulo, sino creyente.
Tomás contestó:
?¡Señor mío y Dios mío!
Jesús le dijo:
?¿Crees porque me has visto? Dichosos los que creen sin haber visto.
Jesús hizo en presencia de sus discípulos muchos más signos de los que han sido recogidos en este libro. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios; y para que, creyendo tengáis en él vida eterna.
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