Lectura
del día: 28 de Marzo de 2026
Y dirás:
Esto dice el Señor: Yo recogeré a los israelitas de entre las naciones adonde han ido y los reuniré de todas partes para llevarlos a su tierra. Haré de ellos un solo pueblo en mi tierra, en los montes de Israel; tendrán todos un solo rey, y ya no serán dos naciones, dos reinos divididos. No se contaminarán más con sus ídolos, con sus perversas acciones y sus crímenes; los libraré de todas las infidelidades que cometieron y los purificaré. Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios. Mi siervo David será su rey, y tendrán todos un solo pastor; caminarán por la senda de mis preceptos, guardarán mis mandamientos y los pondrán en práctica. Vivirán en la tierra que yo di a mi siervo Jacob, donde vivieron vuestros antepasados. Allí vivirán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre; mi siervo David será su príncipe eternamente. Haré con ellos una alianza de paz, una alianza eterna, y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre. Pondré en medio de ellos mi morada, yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Y cuando mi santuario esté en medio de ellos por siempre, sabrán las naciones que yo, el Señor, he consagrado a Israel.
Escuchad, naciones,
la palabra del Señor;
anunciadla en las islas lejanas;
decid: El que dispersó a Israel,
lo reunirá y lo guardará
como un pastor a su rebaño.
El Señor rescatará a Jacob,
y lo librará de una mano más fuerte.
Entrarán con gritos de alegría
en los montes de Sión,
afluirán hacia los bienes del Señor,
hacia el trigo, el vino y el aceite.
hacia las ovejas y las vacas.
Serán como un huerto bien regado
y nunca volverán a languidecer.
Entonces las doncellas
danzarán alegres,
junto con los jóvenes y los viejos.
Yo cambiaré su duelo en algazara,
los consolaré, transformaré
en alegría su dolor.
Al ver lo que Jesús había hecho, muchos de los judíos, que habían ido a visitar a María, creyeron en él. Otros, en cambio, fueron a contar a los fariseos lo que había hecho. Entonces, los jefes de los sacerdotes y los fariseos convocaron una reunión del sanedrín. Se decían:
-¿Qué hacemos? Este hombre está realizando muchos signos. Si dejamos que siga actuando así, toda la gente creerá en él. Entonces las autoridades romanas tendrán que intervenir y destruirán nuestro templo y nuestra nación.
Uno de ellos, llamado Caifás, que era el sumo sacerdote aquel año, les dijo:
-Estáis completamente equivocados. ¿No os dais cuenta de que es preferible que muera un solo hombre por el pueblo, a que toda la nación sea destruida?
Caifás no hizo esta propuesta por su cuenta, sino que, como desempeñaba el oficio de sumo sacerdote aquel año, anunció bajo la inspiración de Dios que Jesús iba a morir por toda la nación; y no solamente por la nación judía, sino para conseguir la unión de todos los hijos de Dios que estaban dispersos.
A partir de este momento tomaron la decisión de dar muerte a Jesús. Por eso, Jesús dejó de andar públicamente entre los judíos; se marchó de la región de Judea y se fue a un pueblo, llamado Efraín, muy cerca del desierto. Y se quedó allí con sus discípulos.
Estaba muy próxima la fiesta judía de la pascua. Ya antes de la fiesta, mucha gente de las distintas regiones del país subía a Jerusalén para asistir a los ritos de purificación. Estas gentes buscaban a Jesús y, al encontrarse en el templo, se decían unos a otros:
-¿Qué os parece? ¿Vendrá a la fiesta?
Los jefes de los sacerdotes y los fariseos habían dado órdenes terminantes de que, si alguien sabía dónde se encontraba Jesús, les informasen para que ellos pudieran detenerlo.
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