Lectura
del día: 14 de Marzo de 2026
«Vengan, regresemos al Señor;
él nos ha despedazado y él nos sanará;
él nos ha herido y él nos vendará.
Después de dos días
nos devolverá la vida,
al tercero nos levantará,
y viviremos en su presencia.
Esforcémonos en conocer al Señor;
su venida es tan segura como la aurora;
como aguacero descenderá
sobre nosotros,
como lluvia primaveral
que riega la tierra».
¿Qué voy a hacer contigo, Efraín?
¿Qué voy a hacer contigo, Judá?
Tu amor es como nube mañanera,
como rocío que pronto se disipa.
Por eso los he herido
por medio de los profetas;
los he aniquilado
con las palabras de mi boca,
y mi juicio resplandece como la luz.
Porque quiero amor, y no sacrificios,
y prefiero el conocimiento de Dios,
más que los holocaustos.
Ten piedad de mí, oh Dios, por tu amor,
por tu inmensa compasión, borra mi culpa;
lava del todo mi maldad, limpia mi pecado.
Pues no es el sacrificio lo que te complace,
y si ofrezco un holocausto no lo aceptarías.
El sacrificio que Dios quiere es un espíritu arrepentido:
un corazón arrepentido y humillado tú, oh Dios, no lo desprecias.
Favorece a Sión por tu bondad,
reconstruye las murallas de Jerusalén.
Entonces te agradarán los sacrificios prescritos,
holocausto y ofrenda perfecta;
sobre tu altar se ofrecerán novillos.
También a unos, que presumían de ser hombres de bien y despreciaban a los demás, les dijo esta parábola:
-Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo, y el otro un recaudador de impuestos. El fariseo, de pie, hacía interiormente esta oración: «Dios mío, te doy gracias porque no soy como el resto de los hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese que recauda impuestos para Roma. Ayuno dos veces por semana y pago los diezmos de todo lo que poseo». Por su parte, el recaudador de impuestos, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: «Dios mío, ten compasión de mí, que soy un pecador». Les digo que éste bajó a su casa reconciliado con Dios, y el otro no. Porque el que se engrandece será humillado, y el que se humilla será engrandecido.
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