Lectura
del día: 20 de Septiembre de 2025
Te exhorto ante Dios, que da la vida a todas las cosas, y ante Jesucristo, que dio testimonio de la verdad ante Poncio Pilato, a que guardes este precepto sin mancha ni culpa hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo, que en su momento llevará a cabo el bienaventurado y único Soberano, el Rey de reyes, el Señor de los señores, el único que posee la inmortalidad y habita una luz inaccesible, a quien ningún hombre ha visto ni puede ver. A él, honor y poder eterno. Amén.
¡Aclamad al Señor, habitantes de toda la tierra,
servid al Señor con alegría, entrad ante él con cantos de júbilo!
Sabed que el Señor es Dios, él nos ha hecho y suyos somos,
su pueblo y ovejas que él apacienta.
Entrad por sus pórticos dándole gracias,
en los atrios de su templo, entonando himnos;
dadle gracias y bendecid su nombre.
Porque el Señor es bueno, y su amor es eterno,
su fidelidad permanece de generación en generación.
En una ocasión se reunió mucha gente venida de todas las ciudades, y Jesús les dijo esta parábola:
-Salió el sembrador a sembrar su semilla. Mientras iba sembrando, parte de la semilla cayó al borde del camino; fue pisoteada y las aves del cielo se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso y nada más brotar se secó, porque no tenía humedad. Otra cayó entre cardos y, al crecer junto con los cardos, estos la sofocaron. Otra parte cayó en tierra buena, brotó y dio como fruto el ciento por uno.
Y concluyó:
-Quien tenga oídos para oír, que oiga.
Sus discípulos le preguntaron qué significaba esa parábola. El les dijo:
-A vosotros se os ha concedido comprender los secretos del reino de Dios; a los demás todo les resulta enigmático, de manera que miran pero no ven, y oyen pero no entienden. La parábola significa lo siguiente: La semilla es el mensaje de Dios. La semilla que cayó al borde del camino se refiere a los que oyen el mensaje, pero luego viene el diablo y se lo arrebata de sus corazones, para que no crean ni se salven. La semilla que cayó en terreno pedregoso se refiere a los que al oír el mensaje lo aceptan con alegría, pero no tienen raíz; creen por algún tiempo, pero cuando llega la hora de la prueba se echan atrás. La semilla que cayó entre cardos se refiere a los que escuchan el mensaje, pero luego se ven atrapados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llegan a la madurez. La semilla que cayó en tierra buena se refiere a los que, después de escuchar el mensaje con corazón noble y generoso, lo retienen y dan fruto por su constancia.
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