Lectura
del día: 2 de Septiembre de 2025
En cuanto al tiempo y a las circunstancias, no tenéis, hermanos, necesidad de que se os escriba. Sabéis muy bien que el día del Señor vendrá como un ladrón en plena noche. Cuando los hombres hablen de paz y seguridad, entonces, caerá sobre ellos la ruina de improviso, igual que los dolores de parto sobre la mujer embarazada, y no podrán escapar.
Pero vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas. Por tanto, el día del Señor no debe sorprenderos como si fuera un ladrón. Todos vosotros sois hijos de la luz, hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por consiguiente no durmamos como hacen los demás, sino vigilemos y vivamos sobriamente. Porque no nos ha destinado Dios al castigo, sino a alcanzar la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, que murió por nosotros a fin de que, tanto despiertos como dormidos, vivamos unidos a él. Por lo tanto, animaos mutuamente y confortaos unos a otros, como ya lo venís haciendo.
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?
El Señor es mi fortaleza, ¿quién me hará temblar?
Una cosa pido al Señor, sólo eso ando buscando:
vivir en la casa del Señor todos los días de mi vida,
gustar la dulzura del Señor frecuentando su templo.
Espero gozar los bienes del Señor en la tierra de los vivos.
Espera en el Señor, sé fuerte; ten ánimo, espera en el Señor.
Desde allí se dirigió a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente, que estaba admirada de su enseñanza, porque hablaba con autoridad.
Había en la sinagoga un hombre poseído por un demonio inmundo, que se puso a gritar con voz potente:
-¿Qué tenemos nosotros que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién eres: el Santo de Dios.
Jesús lo increpó, diciéndole:
-¡Cállate y sal de ese hombre!
Y el demonio, después de tirarlo por tierra en medio de todos, salió de él sin hacerle daño. Todos se llenaron de asombro y se decían unos a otros:
-¡Qué palabra la de este hombre! Manda con autoridad y poder a los espíritus inmundos y éstos salen.
Y su fama se extendía por todos los lugares de la comarca.
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