Lectura del día: 30 de Marzo de 2026 




Primera Lectura : Is 42,1-7

Este es mi siervo a quien sostengo,
mi elegido en quien me complazco.
He puesto sobre él mi espíritu,
para que traiga la salvación
a las naciones.
No gritará, no alzará la voz,
no voceará por las calles;
no romperá la caña cascada
ni apagará la mecha que se extingue.
Proclamará fielmente la salvación,
y no desfallecerá ni desmayará
hasta implantarla en la tierra.
Los pueblos lejanos
anhelan su enseñanza.
Así dice el Señor Dios,
que creó y desplegó el cielo,
que asentó la tierra y su vegetación,
que concede aliento a sus habitantes,
y vida a los que se mueven en ella:
Yo, el Señor, te llamé
según mi plan salvador;
te tomé de la mano, te formé
e hice de ti alianza del pueblo
y luz de las naciones,
para abrir los ojos de los ciegos,
sacar de la cárcel a los cautivos,
y del calabozo
a los que habitan las tinieblas.

Salmo : Sal 26,1-3.13-14

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?
El Señor es mi fortaleza, ¿quién me hará temblar?
Cuando los malvados se lanzan contra mí, para devorarme,
son ellos, adversarios y enemigos, los que tropiezan y caen.
Aunque acampe contra mí un ejército, no temeré;
aunque me hagan la guerra, me sentiré seguro.
Espero gozar los bienes del Señor en la tierra de los vivos.
Espera en el Señor, sé fuerte; ten ánimo, espera en el Señor.

Evangelio : Jn 12,1-11

Seis días antes de la fiesta judía de la pascua, llegó Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Ofrecieron allí una cena en honor de Jesús. Marta servía la mesa y Lázaro era uno de los comensales. María se presentó con un frasco de perfume muy caro, casi medio litro de nardo puro y ungió con él los pies de Jesús; después los secó con sus cabellos. La casa se llenó de aquel perfume tan exquisito. Judas Iscariote, uno de los discípulos -el que lo iba a traicionar- protestó, diciendo:
-¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para repartirlo entre los pobres?
Si dijo esto, no fue porque le importaran los pobres, sino porque era ladrón y, como tenía a su cargo la bolsa del dinero común, robaba de lo que echaban en ella.
Jesús le dijo:
-¡Déjala en paz! Esto que ha hecho anticipa el día de mi sepultura. Además, a los pobres los tenéis siempre con vosotros; a mí, en cambio, no siempre me tendréis.
Un gran número de judíos se enteró de que Jesús estaba en Betania y fueron allá, no sólo para ver a Jesús, sino también a Lázaro, a quien Jesús había resucitado de entre los muertos. Los jefes de los sacerdotes tomaron entonces la decisión de eliminar también a Lázaro, porque, por su causa, muchos judíos se alejaban de ellos y creían en Jesús.

 
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