Lectura
del día: 15 de Marzo de 2026
El Señor dijo a Samuel:
?Llena de aceite tu cuerno y ponte en camino. Yo te envío a casa de Jesé, el de Belén, porque me he elegido un rey entre sus hijos.
Al entrar, vio a Eliab y se dijo:
«Seguramente éste es el ungido del Señor».
Pero el Señor dijo a Samuel:
?No te fijes en su aspecto ni en su gran estatura, que yo lo he descartado. La mirada de Dios no es como la del hombre: el hombre ve las apariencias, pero el Señor ve el corazón.
Jesé hizo pasar a sus siete hijos ante Samuel, pero Samuel le dijo:
?A ninguno de éstos ha elegido el Señor.
Entonces Samuel preguntó a Jesé:
?¿Son éstos todos tus muchachos?
El contestó:
?Falta el más pequeño, que está pastoreando el rebaño.
Samuel le dijo:
?Manda a buscarlo, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que haya venido.
Jesé mandó que lo trajeran. Era rubio, de hermosos ojos y de buena presencia. El Señor dijo:
?Levántate y úngelo, porque es éste.
Samuel tomó el cuerno del aceite y lo ungió en presencia de sus hermanos. A partir de aquel día el espíritu del Señor entró en David.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
En prados de hierba fresca me hace descansar,
me conduce junto a aguas tranquilas, y renueva mis fuerzas.
Me guía por la senda del bien, haciendo honor a su nombre.
Aunque pase por un valle tenebroso, ningún mal temeré,
porque tú estás conmigo; tu vara y tu bastón me dan seguridad.
Me preparas un banquete para envidia de mis adversarios,
perfumas con ungüento mi cabeza y mi copa está llena.
Tu amor y tu bondad me acompañan todos los días de mi vida;
y habitaré por siempre en la casa del Señor.
En otro tiempo eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor. Compórtense como hijos de la luz, cuyo fruto es la bondad, la rectitud y la verdad. Busquen lo que agrada al Señor y no tomen parte en las obras vanas de quienes pertenecen al reino de las tinieblas; al contrario, denúncienlas, pues lo que ésos hacen en secreto, hasta decirlo da vergüenza. Pero cuando todo eso haya sido denunciado por la luz, quedará al descubierto; y lo que queda al descubierto es a su vez luz. Por eso se dice:
Despierta, tú que duermes,
levántate de entre los muertos
y te iluminará Cristo.
Mientras caminaba, Jesús vio a un hombre que era ciego de nacimiento. Sus discípulos, al verlo, le preguntaron:
?Maestro, ¿por qué nació ciego este hombre? ¿Fue por un pecado de él o de sus padres?
Jesús respondió:
?La causa de su ceguera no ha sido ni un pecado de él ni de sus padres. Nació así para que el poder de Dios pueda manifestarse en él. Mientras es de día, debemos poner de manifiesto el poder del que me envió; cuando llegue la noche, nadie podrá hacerlo. Mientras estoy en el mundo, yo soy la luz del mundo.
Dicho esto, escupió en el suelo, hizo un poco de lodo con la saliva y lo extendió sobre los ojos de aquel hombre. A continuación le dijo:
?Ahora ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa «Enviado»);.
El ciego fue, se lavó y, cuando regresó, ya veía.
Sus vecinos y los que lo habían visto antes pidiendo limosna, comentaban:
?¿No es éste el que se sentaba a pedir limosna?
Unos decían:
?Sí, es el mismo.
Otros, en cambio, negaban que se tratara del mismo y decían:
?No es él, sino uno parecido a él.
Pero él decía:
?Soy yo mismo.
Ellos le preguntaron:
?¿Y cómo has conseguido ver?
El les contestó:
?Ese hombre que se llama Jesús hizo un poco de lodo con su saliva, lo extendió sobre los ojos y me dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé». Fui, me lavé y comencé a ver.
Le preguntaron:
?¿Y dónde está ahora ese hombre?
El les dijo:
?No lo sé.
Llevaron ante los fariseos al hombre que había estado ciego, pues el día en que Jesús había hecho lodo con su saliva y había dado la vista al ciego, era sábado. Por eso los fariseos preguntaban a aquel hombre cómo había obtenido la vista. El les contestó:
?Extendió un poco de lodo sobre mis ojos, me lavé y ahora veo.
Algunos de los fariseos decían:
?Este hombre no puede venir de parte de Dios, porque no respeta el sábado.
Pero otros se preguntaban:
?¿Cómo puede un hombre pecador hacerestos signos?
Esto provocó división entre ellos.
Entonces volvieron a preguntarle:
?¿Qué opinas tú sobre el que te dio la vista?
Respondió:
?Que es un profeta.
Los judíos no querían creer que aquel hombre había estado ciego y que había comenzado a ver. Llamaron, pues, a sus padres, y les preguntaron:
?¿Es éste su hijo, el que ustedes dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?
Los padres respondieron:
?Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego. Cómo es que ahora ve no lo sabemos, ni sabemos quién le ha dado la vista. Pregúntenselo a él; tiene edad suficiente para responder por sí mismo.
Los padres respondieron así por miedo a los judíos, pues éstos habían tomado la decisión de expulsar de la sinagoga a todos los que reconocieran que Jesús era el Mesías. Por eso sus padres dijeron: «Pregúntenselo a él, que ya tiene edad suficiente».
Entonces llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego, y le dijeron:
?Dinos la verdad delante de Dios. Sabemos que este hombre es un pecador.
Entonces él respondió:
?Yo no sé si es un pecador o no. Lo único que sé es que yo antes era ciego y ahora veo.
Y volvieron a preguntarle:
?¿Qué fue lo que hizo contigo? ¿Cómo te dio la vista?
El les contestó:
?Lo he dicho ya y no me han hecho caso, ¿para qué quieren oírlo otra vez? ¿O es que quieren también ustedes hacerse sus discípulos?
Ellos entonces comenzaron a insultarlo:
?Discípulo de ese hombre lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos muy bien que Dios habló a Moisés; en cuanto a éste, ni siquiera sabemos de dónde es.
El contestó:
?Esto es lo sorprendente. Resulta que a mí me ha dado la vista y ustedes ni siquiera saben de dónde es. abemos que Dios no escucha a los pecadores; en cambio, escucha a todo aquél que le da culto y cumple su voluntad. Jamás se ha oído decir que alguien haya dado la vista a un ciego de nacimiento. Si este hombre no viniera de Dios, no habría podido hacer nada.
Ellos respondieron:
?¿Es que pretendes darnos lecciones a nosotros, tú que estás lleno de pecado desde que naciste?
Y lo echaron fuera.
Jesús se enteró de que lo habían echado fuera, y cuando se encontró con él, le preguntó:
?¿Crees en el Hijo del hombre?
El ciego le preguntó:
?Y ¿quién es, Señor, para que pueda creer en él?
Jesús le contestó:
?Ya lo has visto. Es el que está hablandocontigo.
Entonces aquel hombre dijo:
?Creo, Señor.
Y se postró ante él.
A continuación, Jesús declaró:
?Yo he venido a este mundo para un juicio: para que vean los que no ven y para que los que ven se queden ciegos.
Al oír esto, algunos fariseos le preguntaron:
?¿Acaso también nosotros estamos ciegos?
Jesús respondió:
?Si estuvieran ciegos, no tendrían pecado, pero como dicen que ven, su pecado permanece.
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