Lectura
del día: 25 de Enero de 2026
El pueblo que caminaba en tinieblas
ha visto una gran luz;
a los que habitaban en tierra de sombras
una luz les ha brillado.
Has multiplicado su júbilo,
has aumentado su alegría;
se alegran en tu presencia
con la alegría de la cosecha,
como se regocijan los que se reparten un botín.
Porque, como hiciste el día de Madián,
has roto el yugo que pesaba sobre ellos,
la vara que castigaba sus espaldas,
el látigo del opresor que los hería.
Arden devorados por el fuego
la bota del guerrero prepotente
y su manto empapado de sangre.
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?
El Señor es mi fortaleza, ¿quién me hará temblar?
Una cosa pido al Señor; esto es lo único que busco:
vivir en la casa del Señor todos los días de mi vida,
disfrutar de la dulzura del Señor frecuentando su templo.
Espero gozar los bienes del Señor en la tierra de los vivos.
Espera en el Señor, sé fuerte; ten ánimo, espera en el Señor.
Les ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que se pongan de acuerdo para que no haya divisiones entre ustedes, sino que conserven la armonía en el pensar y en el sentir. Les digo esto, hermanos míos, porque los de Cloe me han informado de que hay discordias entre ustedes. Me refiero a eso que unos y otros andan diciendo: «Yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Pedro, yo de Cristo».
Pero, ¿es que está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por ustedes o fueron bautizados en su nombre?
Porque Cristo no me ha enviado a bautizar, sino a evangelizar, y esto sin sabios discursos, para que no pierda eficacia la cruz de Cristo.
Al oír Jesús que Juan había sido encarcelado, regresó a Galilea. Dejó Nazaret y se fue a vivir a Cafarnaún, junto al lago, en la frontera entre Zabulón y Neftalí; para que se cumpliera lo anunciado por el profeta Isaías:
Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí,
camino del mar, al otro lado del Jordán,
Galilea de los paganos.
El pueblo que habitaba en tinieblas
vio una gran luz;
a los que habitaban en una región
de sombra de muerte
una luz les brilló.
Desde entonces empezó Jesús a predicar diciendo:
?Conviértanse, porque está llegando el reino de los cielos.
Paseando junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos: Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, que estaban echando la red en el lago, pues eran pescadores. Les dijo:
?Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres.
Ellos dejando inmediatamente las redes, lo siguieron.
Más adelante vio a otros dos hermanos: Santiago, el de Zebedeo, y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo, reparando las redes. Los llamó también, y ellos, dejando inmediatamente la barca y a su padre, lo siguieron.
Jesús recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas judías. Anunciaba la buena noticia del reino y sanaba las enfermedades y las dolencias del pueblo.
|